Con la escoba bruja
junto los restos
del hombre serpiente,
hombre del fuego.
Él cicla.
Su piel se vuelve desierto
y descama,
su piel se vuelve lava,
y retorna a su mirar
el agua dulce.
Cuando descama,
descansa.
Cuando descama,
vuelve a ser del agua,
muta y regresa a la tierra,
vuelve a mí.
Susurro insistente: quédate conmigo,
somos delicioso
barro
juntos.
Él es mito,
inexplicable, inabarcable
como lo eterno.
Aventura
de todos mis días,
único como el aire
que inhalo y exhalo,
transformandolo para siempre.
Hombre serpiente de fuego,
alquimista de vos mismo,
amo barrer tus restos
y ciclar a tu lado.

Fuaaa!! Genia. Me encantó..
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