Las noches son largas, peligrosas.
Los espectros tienen vía libre en mi habitación: flotan y se me acercan.
Ya me son familiares.
Una niña hambrienta de refugio no toma buenas decisiones.
Sus ideas se distorsionan.
Alguien brinda una sensación de seguridad (transable) a una cría humana, con miedo estructural.
Solo era un juego… hasta el instante en que dejó de serlo.
Ahora nada puede limpiar el asco, nada alivia el odio inyectado, de haber sido la presa.
